• Patricia Schebsdat-Sciuto

Nuestros hijos nos necesitan para aprender a responder al estrés en la vida y sentirse seguros

Co-regulación, conexión, seguridad y un proceso de 5 pasos para dejar ir la ira o el enojo.


Cuando los bebés nacen, no pueden regularse a sí mismos y calmar su sistema nervioso, ellos buscan a sus padres o a quienes los cuidan para que les ayuden con esto. El estado de desregulación se produce cuando nuestra respuesta o reacción es desproporcionada con respecto al estímulo, es decir, cuando tenemos poca capacidad para manejar emociones como la tristeza, la ira, el miedo, la irritabilidad o la frustración, que provienen del cerebro primitivo.


La autorregulación es la capacidad de manejar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, siendo capaces de permanecer alerta y tranquilos al mismo tiempo. Esto permite que podamos responder en lugar de reaccionar independientemente de nuestras emociones fuertes y de los factores de estrés en nuestras vidas. Desde el nacimiento, los padres pueden apoyar la autorregulación de sus bebés mediante la corregulación.


La corregulación entre padres e hijos se produce cuando nosotros, como adultos, mantenemos una relación de confianza con el bebé o el niño y mientras ellos experimentan una desregulación, nosotros seguimos siendo su presencia de apoyo y de calma. A través de este espacio, ayudamos a su sistema nervioso a regularse con nosotros. Con nuestra voz, nuestros movimientos o nuestros gestos, podemos ayudar a los bebés y a los niños pequeños a saber que los sentimos y que estamos en sintonía con ellos y así se tranquilizan y se regulan. La corregulación no sólo se da entre padres e hijos pequeños, también es posible cuando los hijos crecen. Durante los difíciles momentos de la adolescencia podemos apoyarlos mejor si nosotros aprendemos a regularnos primero. A través de la corregulación nos conectamos con los demás y creamos un sentimiento de seguridad compartida. Ésta puede influenciar nuestra manera de percibir la vida dependiendo de nuestras experiencias en la infancia, la adolescencia y los primeros años de la juventud.


"Cuando corregulas con alguien, las neuronas espejo de su cerebro se activan y esto permite que la persona en estado desregulado literalmente "refleje" tu calma". - Caroline Leaf, doctora en neurociencia, experta en salud mental y autora.


Cuando los bebés crecen con corregulación durante los momentos de estrés, como cuando lidian con sentimientos fuertes, empiezan a interiorizar y conceptualizar estrategias de autorregulación y tranquilización en sus cerebros y en sus mentes.


"El cerebro es un órgano social, que se construye conjuntamente con los demás. La mayor parte de lo que llegamos a ser como individuos y la mayor parte del cableado único de nuestros cerebros, dependen de la experiencia. Este cableado comienza y se define por las relaciones en esos primeros años, cuando el cerebro está creciendo a un ritmo sin precedentes", afirma el doctor Gerard Costa, director fundador del Centro de Autismo y Salud Mental Infantil de la Universidad Estatal de Montclair, en Nueva Jersey.


El problema es que los adultos no siempre estamos en estado de autorregulación. La crianza de los niños es intrínsecamente emocional y uno de los mayores retos de la crianza de los niños es aprender a criar "bien" cuando uno está enojado o bajo la influencia de los primos de la ira: la frustración, el resentimiento y la irritación. Si lo pensamos, varios momentos clave de la crianza ocurren cuando estamos enfadados con nuestros hijos. Este es un pensamiento bastante aterrador. Cuando estamos enojados, estamos estresados, nuestro cerebro pensante se desconecta y nuestras funciones cerebrales superiores pasan a un segundo plano. Esto aumenta el riesgo de tomar malas decisiones y acciones de crianza que empeoran la situación, no la mejoran.


Dado que la crianza con enojo es a veces inevitable, centrémonos en el enojo. Tendemos a pensar que la respuesta a ese enfado es el autocontrol. A veces es necesario reprimir las palabras y acciones de ira mediante el uso de la fuerza de voluntad. De hecho, el autocontrol puede evitar que hagamos o digamos cosas destructivas. El problema es que reprimir la ira es una batalla de autocontrol que no siempre vamos a ganar. Intentar controlar la ira supone un gasto increíble de energía y provoca tensión. Así que, aunque ganemos, nos sentiremos agotados y tensos, lo que no es útil si intentamos ser buenos padres. Entonces, ¿qué puede ser útil para manejar nuestra ira? La respuesta sería reducir los factores de estrés que hay detrás de la ira y sus semejantes y poner más energía en comprender el proceso de la ira.


La rabia es un mecanismo de protección que aprendimos de niños y establece límites a nuestro alrededor cuando nos sentimos amenazados. También actúa como una armadura de defensa cuando hay una situación que no somos capaces de manejar. Pero la ira también puede hacer aflorar aspectos internos del pasado no resueltos. A veces es necesario hacer un trabajo interior para explorar qué es lo que desencadena la rabia y aprender herramientas para lidiar con ella, de modo que uno esté preparado cuando aparece y se sepa cómo responder. Es importante aprender y practicar estas herramientas en momentos en los que estamos tranquilos hasta que se conviertan en una respuesta casi automática. Si esperamos a utilizarlas sólo cuando experimentamos la ira, probablemente olvidaremos en ese momento que existen.


EFT Tapping es una gran herramienta que puede ayudarnos a disminuir el estrés y a lidiar con la ira, la frustración, el resentimiento y la irritación en el momento en que se producen. También, puede ayudarnos a ir a las raíces de las cosas que nos desencadenan la ira. Estudios han demostrado que el EFT Tapping reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés) hasta en un 24% en tan solo una hora de EFT Tapping (Church, Yount & Brooks, 2012), calmando la reactividad de la amígdala en el cerebro y dándonos la posibilidad de pensar con más claridad y responder adecuadamente.

Cuando nos autorregulamos, creamos un clima de seguridad en el que nuestros hijos pueden sentirse a salvo. Incluso después de que haya ocurrido lo peor, EFT favorece a este clima de seguridad.


Puedes trabajar con un practicante de EFT Tapping para ir a la raíz del problema y puedes usar EFT Tapping para ti misma con el fin de calmarte y estar más presente. También puedes utilizar otras herramientas sencillas para disolver la ira en el momento. Por ejemplo, la próxima vez que te sientas gatillada y estés a punto de gritarle a tus hijos, haz lo siguiente:


  • Retírate del lugar del conflicto (el baño es siempre un lugar privado y tranquilo para "escapar").

  • Abre las manos y relaja las palmas abiertas hacia arriba (si estás sentada con las manos sobre el regazo) o hacia fuera (si estás de pie).

  • Relaja la mandíbula y la lengua en el suelo de la boca.

  • Respira profunda y lentamente durante 5 o 6 respiraciones.

  • Comprueba cómo te sientes y si aún sientes algo de ira continúa haciendo el ejercicio hasta que sientas que la ira se disuelve.


Este es sólo un pequeño ejemplo de las muchas posibilidades y herramientas que existen. Al final tienes que encontrar la herramienta que te sea más fácil de usar porque lo que cuenta no es conocerla sino aplicarla en el momento justo.


Otros componentes importantes para poder autorregularse y estar ahí para los hijos son el cuidado personal y la autocompasión. Nuestros hijos no se benefician si sacrificamos todo por ellos hasta el punto de agotarnos. Para poder apoyar a nuestros hijos de la manera que ellos necesitan, NOSOTRAS necesitamos primero estar reguladas y estar bien para hacerlo. También necesitamos apoyo y encontrar formas de recargarnos y relajarnos y tener un espacio sólo para nosotras sin los niños. La autocompasión se puede aplicar en cada momento y sobre todo cuando pasamos por situaciones difíciles, en la manera como pensamos sobre nosotras y si tendemos a criticarnos. A veces poner una mano sobre el corazón y decirnos a nosotras mismas que no lo hacemos tan mal o que hacemos lo mejor que podemos nos puede servir para tranquilizarnos y no perdernos en un mar de autocrítica, que nos lleva a más desregulación.


En resumen, para poder ayudar a nuestros hijos a desarrollar la capacidad de autoregulación y que tengan una vida más plena, tenemos que ser capaces de autoregualrnos primero y así dar lugar a la corregulación. Siendo esto una especie de entrenamiento que ayuda a nuestros hijos a aprender a regularse solos. No es siempre fácil pero felizmente existen técnicas, herramientas y soporte que pueden ayudarnos a lograr estar centradas, lidiar con la ira y saber responder adecuadamente en situaciones difíciles, en lugar de reaccionar. Pudiendo así contribuir con el crecimiento saludable de nuestros hijos y con un mejor clima dentro de nuestro hogar.


Patricia Schebsdat-Sciuto

Practicante certificada de Psicología Energética & EFT Clínico

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